en esta edicion en Proyecto Ejemplo:

MAC, una ruina habitable

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MAC Valdivia

El presente artículo corresponde a un estudio realizado en 2007, acerca de la reutilización del Museo de Arte Contemporáneo de Valdivia, de los arquitectos Constanza Sesnic y Alfredo Ortega. 

 

 

MAC, una ruina habitable

Las ciudades están en constante transformación, todos los días va cambiando la imagen urbana de nuestro entorno; es asíÌ como se demuelen y construyen a una velocidad imparable y pocas veces perceptible. La ciudad no es sólo un gigantesco hecho cultural y social. Es también el testimonio de la historia un testimonio que se revela en las obras de arte, monumentos, conjuntos históricos que van formando la fisonomía de un pueblo, una ciudad, de un país. La ciudad atesora los fragmentos de vida del pasado que han sobrevivido al paso del tiempo, y que le dan su carácter específico y único.  Varias construcciones con un gran peso histórico guardan mudos recuerdos de un pasado. Silenciosas edificaciones que han sobrevivido a inclemencias naturales y a la decadencia industrial.  

En este Articulo abordaremos un caso específico en cuestión de Rehabilitación Arquitectónica el caso del Museo de Arte contemporáneo de Valdivia, la ex cervecería Anwandter que fue elegido por tres razones principalmente:  

• importancia dentro del contexto urbano.

• testigo del pasado y de la historia de Valdivia.  

• una de las únicas intervenciones en Chile considerada como habilitación de un espacio ruina. 

Ruinas que dejaron huellas que marcan y fijan la memoria, permitiendo recordar y construir el pasado, grietas, surcos, fisuras que demarcan el paso de los años, huellas de un incendio, terremoto que modificaron completamente su fisonomía y su abandono por más de 30 años de hibernación a la espera de un nuevo uso.  MAC Valdivia, lo constituyen principalmente estas ruinas dando un sello único, resultando un proyecto mixturado e innovador mezclando dos generaciones dentro de un mismo techo.   

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Historia de la cervecería Anwandter

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Cervecería período 1851-1912
A las familias alemanas que arribaron a Valdivia en el año 1850 reciben por parte de la municipalidad aproximadamente 10 cuadras en la isla Valenzuela, actual isla teja, a Carlos Anwandter le corresponderían aproximadamente unas 40 cuadras por tener una familia numerosa adquiriendo a los pocos meses un terreno más extenso.  
En 1851 se abre una pequeña cervecería artesanal, que abastecía a sus compatriotas. En 1855 esta pequeña cervecería artesanal empieza a tomar cuerpo de industria. Emplazada estratégicamente a un costado del río Valdivia para aprovechar el constante flujo de embarcaciones, así creando una mayor conectividad con el puerto de Corral y a su vez con el puerto de Valparaíso  
En sus primeros años esta cervecería estaba dividida en solo 2 cuerpos uno de ellos de albañilería donde albergaba la sala de máquinas para la producción de Cerveza y Malta, otra sección construida en Madera donde se alojaba la producción del producto.  
Ya avanzado los años y la buena producción hace que esta empresa siga creciendo creando un 3 cuerpo también de madera, albergando un equipo semejante al de las fábricas europeas de la época. Esta fábrica comprendía nueve bodegas con capacidad de almacenar seis millones de litros de cerveza. También tenía un taller de maestranza, una tonelería y dos depósitos para embotellar hasta cinco mil litros diarios cada uno.  
En 1882 comienza una reestructuración de la fábrica que dura aproximadamente unos 3 años, etapa de modernización y de mayor expansión de sus instalaciones. 

 

Cervecería período 1912-1960

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En 1912 un incendio de grandes proporciones destruyó una parte importante de las instalaciones de madera y ladrillo de la cervecería, lo que además implicó la paralización de la fábrica por un tiempo prolongado. El edificio fue reemplazado por una estructura de mayores proporciones de hormigón armado, inaugurado en 1913. Aun cuando los Anwandter concentraron de inmediato toda su capacidad económica y de trabajo en la reconstrucción de la planta, el incendio les hizo perder un importante terreno en el competitivo mercado cervecero nacional. Así, en 1916 la familia Anwandter decidió vender un paquete mayoritario de acciones a la poderosa “Compañía Cervecerías Unidas”, de Santiago, que a lo largo de la última década había logrado constituirse, a través de la compra de cervecerías en todo el país, en el principal actor del mercado. 
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Cervecería período 1960-1994
En 1960, el terremoto de mayor intensidad en la historia del mundo azotó la ciudad de Valdivia, dejándola desbastada.  Después del sismo, Valdivia no volvió a ser la misma. La cervecería fue destruida casi en su totalidad, la perdida total de la industria no justificaba su reconstrucción por lo que los terrenos de la cervecería convertida en ruinas, fue cedida por la CCU a la Universidad Austral de Chile.  
Los terrenos junto a sus ruinas permanecen en abandono por más de treinta años, donde la intemperie, las incesantes lluvias y los actos vandálicos terminan por destruir lo poco que no fue desbastado por el sismo.  Hacia el año 1994 las ruinas quedan reducidas a las bóvedas y dos salas hipóstilas.  
El MAC Valdivia, Museo de Arte Contemporáneo, surge por la necesidad de generar un foco cultural en la ciudad de Valdivia, idea presentada por el artista plástico, profesor de Arte de la Universidad Católica y director del museo Hernán Miranda, con el fin de “ser una mirada desde el Sur en las artes visuales”.
id="tagnew_1511878546"El proyecto MAC busca crear un espacio cultural plástico, único, con el fin de revitalizar la ciudad de Valdivia y el sur de Chile, contribuyendo a la descentralización del arte.
Para concretar este proyecto, fue fundamental la búsqueda del lugar que albergaría el actual museo. Este debía ser un lugar con identidad propia, fuertemente conectado al configurador urbano de la ciudad : el río y con una fuerte carga histórica.  El equipo a cargo de esta primordial tarea estuvo conformado por Hernán Miranda, los arquitectos Juan José Ugarte y Wren Strabuchi. Luego de analizar los posibles terrenos se llega a un consenso que el mejor emplazamiento para el MAC, era el histórico lugar que albergó por tantos años a la cervecería Anwandter, propiedad que fue cedida por la CCU a la Universidad Austral de Chile.  Es así como el 8 de Agosto de 1994 se funda el MAC Valdivia, y durante noviembre del mismo año, el Museo Nacional de Bellas Artes por medio de la exposición "Nace un Museo en Valdivia", presenta la colección de Arte que es el patrimonio inicial del MAC-Valdivia.  
Pasarán tres años más en que el museo funciona en la intemperie para que en Enero de 1997 y tras diversas actividades, el MAC- inaugure una construcción preliminar a cargo del equipo de arquitectos señores Alex Moreno, Wren Strabuchi y Juan José Ugarte quienes habilitaron los espacios interiores y la fachada de esta ex–Cervecería, denominando esta intervención como ETAPA CERO.  
El emplazamiento
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Está claro que no se verá en el MAC Valdivia una sala de exposición común y corriente, con paredes blancas y espacios herméticos, por el contrario, el museo es en si mismo una obra más que interactúa con sus espacios y texturas, con su entorno y con las colecciones de arte que lo visitan.   
El MAC se reinventa, se reconstruye y es hoy un espacio contemporáneo que mezcla Historia, Patrimonio, Arte y Cultura.   
En esta primera etapa del proyecto, nos encontramos con el museo actual que cuenta con tres salas ; dos de ellas pertenecientes a las ruinas encontradas; las dos hipóstilas, una en el nivel superior y otra al nivel del río. La tercera sala corresponde a una construcción nueva; la sala multimedia Juan Downey; además de dos bóvedas bajo la cota cero, las que se utilizan para exposiciones temporales.
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Desde un principio la idea de este edificio en ruinas ha sido de construir operaciones arquitectónicas con el mínimo de intervención, con el fin de mantener el museo como una “ruina habitable” dando así gran importancia sus materiales como el hierro, el ladrillo, adoquines que dan cuenta del paso del tiempo. Esto quiere decir mantener las ruinas intactas pero dándole el confort y las condiciones necesarias para su funcionamiento como museo.  Al observar la planimetría del edificio nos damos cuenta de la mínima intervención a las ruinas. Las imágenes nos transportan en el tiempo.
El contraste constante de lo añejo y lo nuevo, del museo y sus obras, del edificio y su entorno en movimiento; crean una atmosfera única en la que la mixtura enriquece cada rincón de la antigua cervecería.  
Esta “r u i n a h a b i t a b le” como la hemos denominado, en su etapa cero, logra potenciar lo existente, revalorizarlo con un nuevo sentido cultural y genera un fuerte impacto en su entorno y en la ciudad. 

 

Etapa 1

Finalizada la etapa cero, que consistió en habilitar las ruinas, utilizando una pequeña parte de la superficie total del terreno de la ex cervecería; se llama a un concurso público con el fin de ampliar las dependencias del museo. La idea original de ampliación del proyecto exigía una propuesta que integrara el entorno y respetara las ruinas del edificio, al mismo tiempo que cumpliera con los requerimientos de infraestructura y equipamiento para la conservación y seguridad de las obras que se presenten.  La propuesta ganadora recae en los arquitectos Ana Devés y Cristián Undurraga, en 1998.
La ampliación del museo tendría una extensión de 3800 m2, la que incluiría además estacionamientos, una cafetería y un paseo peatonal cubriendo una superficie total de 8000 m2.  El edificio propuesto se desarrolla principalmente entre el nivel de suelo de la isla y la cota más alta de las mareas del río.
Las únicas construcciones inmediatas desde la cubierta son el antiguo museo vecino y la cafetería del MAC, dispuesta para recibir la vida de ambos museos y de la plaza. La entrada al Museo se realiza a través de una rampa que desciende hasta un patio cuyos suelo y muros dan cuenta de la antigua cervecería allí existente.   
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Al interior, la propuesta anexa las antiguas ruinas ( salas hipóstilas ), incorporándolas al recorrido y a las zonas de exposición. Las nuevas salas se han diseñado teniendo en cuenta que las nuevas concepciones plásticas requieren espacios claros y neutros. La idea ha sido conseguir espacios continuos dentro de un recorrido más dinámico. En los espacios dispuestos para la circulación, la geometría y la espacialidad más regular se liberan, para así privilegiar la emoción de la movilidad y revelar el paisaje del río y la ciudad. 
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